Muchos muebles de exterior están hechos de hierro, no sólo por sus diseños clásicos, románticos y artísticos, sino porque es un material confiable y resistente a los estragos del clima. Nada mejor que decorar un jardín con muebles de hierro.
Los muebles de hierro, sin embargo, necesitan de ciertos cuidados para perdurar en el tiempo. Es cierto que cualquier mobiliario de este material que esté bien protegido puede durar en buenas condiciones hasta 100 años.
¿Cuáles son los peores enemigos de este tipo de muebles? El polvo del ambiente, los cambios de temperaturas y por supuesto, la humedad. Cuando el hierro no está protegido de estos factores, tiende a oxidarse y su pintura se descascara. El mueble queda descolorido y desprolijo y necesitará una reconstrucción.
Para evitar que esto suceda, se pueden tomar varias precauciones en lo que respecta al mantenimiento de muebles de hierro. Si ya se comienza a visualizar oxidación, lo mejor es limpiar la superficie con un cepillo duro, preferentemente de alambre.
Después de este paso, lo mejor es utilizar una lija para suavizar el hierro y rematar con una capa de algún barniz que evite la oxidación. Esto es recomendable principalmente para muebles que pasan mucho tiempo a la intemperie.
La nafta suele ser muy útil a la hora de renovar los muebles de hierro. La misma, mezclada con aceite de girasol, produce una solución que es muy eficiente para esta tarea. Se aplica esta mezcla sobre los espacios oxidados y se deja reposar por 45 minutos. Pasado ese tiempo, se retira el exceso con servilletas de papel de cocina.
Los tornillos de ciertos muebles de madera u otros materiales también necesitan indefectiblemente de cierto mantenimiento. Para esto, se los coloca en un recipiente con alguna bebida de cola. De esta manera, el material se renueva y el tornillo vuelve a funcionar tan bien como al principio.
Cuando el mueble de hierro no está oxidado, necesita de cierta limpieza de todas maneras, porque la superficie tiende a llenarse de polvo. Con un paño húmedo, esto se soluciona. También se puede utilizar una mezcla de agua y bicarbonato de sodio para un mejor resultado.
Luego, se debe secar bien la superficie con otro paño no húmedo. Una buena idea para mantener el brillo de los muebles de hierro es tratarlos periódicamente con un poco de cera líquida. Esto también actúa como protección contra los efectos nocivos del ambiente.




