Jardín Japonés

5 de noviembre de 2009 0 comentarios
Jardín Japonés

Un jardín Japonés se caracteriza por ser un ambiente relajado, apartado del resto, que llama a la meditación y concentración. Utilizando elementos armónicos, se puede crear un espacio perfecto para escapar de la realidad

En un jardín japonés, el agua es un elemento clave en su constitución. La buena utilización de la misma lleva a crear un ambiente de equilibrio. Las fuentes con esculturas japonesas o incluso un pequeño lago artificial no pueden dejar de faltar.

El bambú es indispensable en un jardín japonés. Ya sea para construir una plataforma en el piso, cercar el lugar o simplemente como planta decorativa, sus cualidades no deben ser dejadas de lado.

Estos jardines se caracterizan por evocar el equilibrio, por lo cuál es muy importante que el color verde esté por doquier, creando armonía. Generalmente, los jardines japoneses son inmensos, llenos de plantas y casi siempre con un pequeño puente de madera entre las circulaciones de agua. Pero si no se dispone de tanto espacio, una buena idea es la iluminación para la noche. Entre el bambú, se pueden colocar luces cálidas de exterior, para dar una sensación de tranquilidad.

Otros elementos clave en los jardines japoneses: la arena o la grava, principalmente de color blanco, así como también grandes piedras. Los mismos, combinados con el verde y el agua, crean una fórmula perfecta. La arena o las rocas se usan principalmente para crear caminos alrededor del lugar, el paseo por los jardines es una actividad principal en la cultura japonesa.

En cuanto a otros colores, generalmente el rosa, el rojo y el blanco predominan en las plantas de flores. La azalea, el arce japonés, los lirios, los bonsai (clásicos de estos jardines), los helechos y por supuesto el bambú son plantas indispensables.

La mayoría de estos jardines japoneses cuenta con un pequeño espacio aparte de descanso, generalmente para tomar el té o para la meditación. En estos lugares, se pueden poner pequeñas fuentes (siempre hay que recordar que el fluido del agua llama a la tranquilidad del lugar), esculturas de tipo japonés (como imágenes de Buda), más varas de bambú y grandes rocas para el suelo, preferentemente de color blanco.

Hay que tener mucho cuidado de decorar el lugar con sutileza, para no caer en los excesos y que el jardín no evoque a la elegancia oriental. Más allá del valor estético de este tipo de decoraciones, hay que recordar que la premisa de estos ambientes es la relajación, el equilibrio, la meditación, entre otros puntos espirituales que no son tenidos en cuenta o que no aparecen como puntos relevantes en otros diseños occidentales.

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