La realidad es que no hay secretos para un césped perfecto, un cuidado constante y dedicación pueden generar los mejores resultados. Siempre existe la posibilidad de contratar a alguien, pero hacerlo uno mismo es un desafío que vale la pena tener en cuenta.
El regado:
El agua es indispensable para mantener cualquier césped sano. Casi todos los tipos necesitan al menos 2 cm de agua por semana, teniendo en cuenta la lluvia. Para determinar el tipo de riego que requiere un jardín, lo principal es analizar el suelo, porque si es arenoso requiere de menos agua.
La alimentación:
Para que las plantas crezcan fuertes es importante fertilizar el pasto, porque éste necesita ser resistente para que no crezcan hierbas malas. La cantidad de fertilizante que se necesita dependerá de la marca, la época del año y el tamaño del jardín.
Las hierbas malas y plagas:
Generalmente, un césped sano evitará que crezcan hierbas malas, pero esto puede suceder de cualquier forma. Lo importante es informarse sobre métodos de control de estas plantas, en cualquier vivero hay soluciones rápidas.
Nivelar el jardín:
Cada primavera es importante realizar una limpieza para mejorar el nivel del terreno. Eliminar plantas muertas, ramas, hojas, etc. Los huecos y depresiones deben ser llenados con tierra, para que el jardín no esté desigual.
Resembrar los rincones muertos:
Cuando comienza el otoño o la primavera es importante plantar semillas del tipo de césped de su jardín en aquellos espacios donde ya no crece, para equilibrar el alfombrado del espacio. Como siempre, retire las hierbas, reemplace la tierra si es necesario y fertilice. Mantener el suelo hidratado es importante para el crecimiento de nuevos brotes.
Podar:
La poda de césped es crucial. Durante las épocas húmedas se recomienda hacerlo una vez a la semana y en tiempos cálidos y secos, dos veces. Si se recorta mucho, es probable que los cabos sueltos queden dando vueltas por el terreno, por eso es importante limpiar bien la zona después de haber podado.




